17/10/11
Feliz cumpleaños quien seas...
Habia alguna vez un cuento,
esos que son de corazon y alegria,
que se regocijan con la ternura y sobriedad de los dias
y te arropan durante las noches mas frias.
Te remontan con la suave brisa,
te llevan bien lejos donde las penas son ficticias.
Los grillos cantan dando vueltas entre las flores de la primavera
para contentar a tu alma en pena.
Hoy amaneci con la sonrisa de mejilla a mejilla
recordé que tu nacías
y ahora que no te tengo, eso me lastima.
Pero me incita a brindarte un "Buen dia"
Y desear que puedas traspasar tus 10 mil vidas.
Y si, es facil escribirte las mejores poesias.
Y si, es posible que lleguen a tus melodias.
Y si, hoy podría ser un grán día.
Y si, tienés amigos que te cuidan.
Vigilia dominguiana
Era domingo temprano, el sol ya había invadido gran parte de la habitación y su humor variaba a cada pestañazo que daba. ¡Uy que ganas de seguir en la cama! ¡Domingo domingo domingo fastidioso y aburrido! ¡Cómo te odio vodka con speed! Pero, ¡Uff uff! Como me tomaría uno...
No quiere volver, aunque lo jalen y sienta retorcijones. Se revuelca un poco más, ¡Uh uh porqué porqué!
Vuelve a pestañar hasta que logra mantener sus ojos abiertos. -Un lápiz, un lápiz- Busca busca pero no lo encuentra. Revuelve en su mesita de luz, papeles, envolturas de caramelos, un mate a medio cebar y nada.
Da media vuelta y echa un vistazo hacia la ventana, entre el haz de luz que irradia el sol a medio templar logra visualizar una sombra. Atontado por la dormilona se friega los ojos pensando estar soñando todavía. Pero la sombra se da a conocer, ojos negros, envuelto en una sábana blanca con manchas marrones, parecieran de café –Maldito oficinista- Piensa.
El fantasma dice: -¡Boo! ¡Boo!
A lo que, alarmado contesta: -Che necesito dos mil euros, ¿ni hablar no?-
Ble.
No quiere volver, aunque lo jalen y sienta retorcijones. Se revuelca un poco más, ¡Uh uh porqué porqué!
Vuelve a pestañar hasta que logra mantener sus ojos abiertos. -Un lápiz, un lápiz- Busca busca pero no lo encuentra. Revuelve en su mesita de luz, papeles, envolturas de caramelos, un mate a medio cebar y nada.
Da media vuelta y echa un vistazo hacia la ventana, entre el haz de luz que irradia el sol a medio templar logra visualizar una sombra. Atontado por la dormilona se friega los ojos pensando estar soñando todavía. Pero la sombra se da a conocer, ojos negros, envuelto en una sábana blanca con manchas marrones, parecieran de café –Maldito oficinista- Piensa.
El fantasma dice: -¡Boo! ¡Boo!
A lo que, alarmado contesta: -Che necesito dos mil euros, ¿ni hablar no?-
Ble.
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